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Bosques mexicanos para viajar en primavera

Bosques mexicanos para viajar en primavera

El 21 de marzo celebramos de manera oficial la llegada de la primavera. Y desde hace ocho años, la ONU designó esta misma fecha como el Día Internacional de los Bosques para generar conciencia sobre la conservación de estos ecosistemas, que no solo nos proveen de oxígeno, sino que también funcionan como guarida de especies de flora y fauna importantes para nuestra existencia. Para recibir el equinoccio, proponemos cinco destinos donde se concentran los bosques más bonitos de México, desde el tropical hasta el de niebla.

El Triunfo, Chiapas


Uno de los remanentes mejor conservados que existen del bosque de niebla en nuestro país, está incrustado en la Sierra Madre chiapaneca, justo en la región del Soconusco, muy cerca de la frontera con Guatemala. Su nombre oficial es Reserva de la Biósfera El Triunfo, donde habitan dos de las especies de aves más bellas que están en peligro: el quetzal y el pavón. Su vuelo se expande por las 119 mil hectáreas de la reserva. Para seguirles la pista, súmate a las expediciones de cinco o nueve días que organizan los ambientalistas de la empresa Ecobiosfera.

Sus guías tienen los permisos de la Comisión Nacional de Áreas Protegidas (Conanp) para internase en las zonas de amortiguamiento, es decir, las que están designadas para no afectar la biodiversidad de la reserva. Durante las caminatas aprendes sobre su flora, conformada por orquídeas, helechos y musgos. Pero antes, se visita el Cañón del Sumidero y una finca cafetalera.

Sierra La Laguna, Baja California Sur


¿Quién se imaginaría que en medio del desierto pudiese haber un bosque de pinos? Eso es lo que vas a encontrar, además de cañones, en la parte superior de la Reserva de la Biósfera Sierra La Laguna, un oasis de pozas naturales y cascadas, muy cerca de la ciudad de La Paz y del Pueblo Mágico de Todos Santos. Estos destinos son el punto de partida para las excursiones a pie o en bicicleta de montaña que te llevan a internarte en la reserva.

La primera parada es la zona baja, donde están las albercas y toboganes naturales esparcidos entre un montón de rocas gigantes y de textura lisa. Aquí puedes pasar todo el día nadando y observando el vuelo del águila calva. Incluso, tienes la opción de acampar.

Al siguiente día comienza el ascenso hacia la zona del Picacho, donde está el bosque de pinos. Dependiendo de tu condición física, te será posible llegar a la cima en cinco u ocho horas para contemplar la unión del océano Pacífico con el mar de Cortés.

Baja Sierra Adventures ofrece varios programas de aventura y actividades más relajadas. Incluye comidas.

Barranca de Aguacatitla, Hidalgo


Lo primero que vas a notar es que, en este pedacito de la Reserva de la Biósfera de Metztitlán, continúa el sistema de prismas basálticos que han dado fama al Pueblo Mágico de Huasca de Ocampo, el cual se localiza a pocos minutos. El paisaje cambia constantemente, pues aquí se concentran tres tipos de bosque: de encinos, de matorrales y tropical (también conocido como selva).

La variedad de microclimas ha permitido que se desarrollen diferentes actividades dentro de la barranca, como las caminatas guiadas a través de cuevas habitadas por murciélagos, cañonismo con rappel en los prismas y hasta un circuito de canopy de seis tirolesas.

En medio de la reserva se mantienen los restos de una antigua termoeléctrica, donde se puede acampar y navegar en lancha sobre su estanque regulador. Durante las noches hay caminatas para observar las estrellas, mientras se recorren varios miradores.

Turismo Alternativo Barranca de Aguacatitla es una cooperativa de hombres jubilados de la termoeléctrica. Tel. (045) 771 149 8305. Facebook: Aguacatitla Ecoturismo.

El Cielo, Tamaulipas


Desde 1985, El Cielo es Patrimonio de la Humanidad, aunque mucho antes, ya contaba con el nombramiento de Reserva de la Biósfera, la más importante del noroeste mexicano. En casi 145 mil hectáreas se conectan cuatro tipos de bosque: de niebla, de coníferas, de encinos y tropical, que se extienden por los municipios tamaulipecos de Gómez Farías, Ocampo, Llera y Jaumave.

Solo un tercio de la reserva puede ser visitado. Sin embargo, eso no significa que la diversión esté limitada: puedes practicar senderismo para llegar a los miradores donde tu atención se concentra en el "mar de nubes" que cubre los montes y se deja venir como una oleada hacia ti; nadar en manantiales; rapelear en cascadas; acampar en un valle donde los pobladores aseguran que se han visto ovnis (o dormir en cabañas, si prefieres más comodidad); y seguir las huellas de cinco grandes felinos (jaguar, ocelote, tigrillo, gato montés y puma).

No faltan las actividades clásicas, como cabalgatas, deslizarse en tirolesas y hacer bici de montaña. Si te gustan las orquídeas, aquí aprenderás (con algo de empeño y muy buena memoria) a identificar 68 especies. Cielo Arriba te lleva.

Vía: El Universal.


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